COLAPSO

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Intuía su presencia, a lo lejos.

Habían avisado de su llegada y sin embargo no estaba mi casa preparada para recibirlas.

El dedo que se acercó al timbre no supo que aquel instante colapsaría mi mundo.

Como las grandes familias que llegan de visita invadieron la entrada y el salón asfixiando al mismo aire.

De repente todo era un inmenso espacio ocupado.

Todas aquellas ideas querían quedarse en mi cabeza esa noche.

Se imponía restablecer el orden

 

SERVICIOS MÍNIMOS

 

Hay momentos en los que vivir se convierte en un acto de fe, o de inercia.

Algo así como mantenerse con los servicios mínimos de ilusión, curiosidad, inspiración y confianza,

y a pesar de ello permitir, involuntariamente, que el aire llegue a los pulmones.

Porque vivir es lo que hay, lo que es, y no es cómodo cuando todo tiembla ahí afuera. Y dentro. 

La hibernación parece una opción apetecible ante la niebla, la presión, el ruido y la desorientación. 

Y aun entubados, casi paralizados y apenas conscientes,

el recuerdo de una lejana y pálida luz de esperanza en la evolución

no nos permite abandonar y rendirnos más que por un instante.

Y después, volver a tomar aire.

EL DIQUE

 
 

Un océano contenido de lágrimas en el que podría ahogarse o decidir aprender a navegar.

Quizá por eso se iban escapando un poco cada día, mientras leía un libro o veía la televisión recostada,

como si le sobrasen y sus ojos no pudieran retenerlas mucho más.

Una lágrima mientras le daba el viento frío en la cara, otra al pelar cebolla, otra al estornudar,

las iba dejando caer poco a poco, ante el inminente desbordamiento.

De repente, una bandada de pájaros, un rugir de hojas entre los árboles, una carcajada olvidada,

una palabra amable o un abrazo sincero empujaban la compuerta

y las hacían escapar tímidamente durante un instante.

Y  la compuerta se cerraba de nuevo.

Pero el derrumbe del dique era ya inminente.

MUNDO INHÓSPITO


Hay días en que el mundo se convierte en un desolador e inhóspito lugar para vivir.

Cuesta encontrar un reducto amable donde conservar la fe en lo bueno.

Y el alma tiende a replegarse hacia la cueva más cercana esperando el cese de la tormenta.

Hay días en que te comes el mundo, levantas el brazo y la mirada y te lanzas al vacío.

Y otros, en los que el vacío te come y te moja.

Y quizá lo mejor es mirarle de frente y lanzarse de cabeza a él.

A ver qué pasa.

 

MEMORIA

                                  

 

No sabría explicar bien cómo sucede, no siempre se desarrolla del mismo modo,

pero siempre hay algo que lo desencadena aunque ni yo misma sepa qué es hasta que concluye el proceso.

Ese es el misterio de la memoria.

Recoge mis vivencias, mis sensaciones y pensamientos y deposita todo en algún lugar sin nombre.

Entonces el agua se posa en el papel, lo recorre y lo inunda. 

El color vuela y planeando se posa por fín, las formas me miran, yo las miro, y comienza nuestra conversación.

Entonces la memoria me habla y se dibuja a sí misma.

Hoy se une a otras memorias y me hablaba de vacíos, de pozos y de sin sentido.

De instantes, de juventud, de lo efímero, de recuerdos y de impotencia.

De un infinito y profundo dolor.

De vidas compartidas, rotas, de unión y de duelo.

 

Esta ilustración pertenece a una serie de treinta “Paisajes Interiores”, si quieres ver el resto pincha en este ENLACE.